En las cimas de la desesperación

◘ Solamente son felices quienes no piensan nunca, es decir, quienes no piensan más que lo estrictamente necesario para sobrevivir. El pensamiento verdadero se parece a un demonio que perturba los orígenes de la vida, o a una enfermedad que ataca sus raíces mismas. Pensar continuamente, plantearnos problemas capitales a cada momento y experimentar una duda permanente respecto a nuestro destino; estar cansado de vivir, agotado hasta lo inimaginable a causa de nuestros propios pensamientos y de nuestra propia existencia; dejar tras de sí una estela de sangre y de humo como símbolo del drama y de la muerte de nuestro ser —equivale a ser desgraciado hasta el punto de que el problema del pensamiento nos da ganas de vomitar y la reflexión nos parece una condena.

◘ ¿Quién se ha suicidado a causa de Dios, de la naturaleza o del arte —realidades demasiado abstractas para que puedan ser amadas con intensidad? El amor es tanto más intenso cuanto que se halla vinculado a lo individual, a lo concreto, a lo único; se ama a una mujer por lo que la diferencia en el mundo, por su singularidad: en los instantes de amor supremo nada podría reemplazarla.

◘ Quienes viven una gran pasión no pueden amar a varias mujeres a la vez: cuanta más fuerza tiene la pasión, más se impone su objeto.

◘ El mito bíblico sobre el pecado del conocimiento es el más profundo que la humanidad haya imaginado nunca.

◘ Odio a los sabios por su complacencia, su cobardía y su reserva. Amo infinitamente más las pasiones devastadoras que un talante uniforme que vuelve insensible al ser tanto respecto al placer como respecto al dolor. El sabio ignora lo trágico de la pasión y el temor a la muerte, de la misma manera que desconoce la fuerza y el riesgo, el heroísmo bárbaro, grotesco o sublime. El sabio se expresa con máximas y da consejos. No vive nada, no siente nada, no desea ni espera. Se complace en nivelar los diversos contenidos de la vida y asume todas sus consecuencias. Mucho más complejos me parecen aquellos seres que, a pesar de esa nivelación, no cesan sin embargo de atormentarse.

◘ Alguien ha dicho que el sueño equivale a la esperanza: intuición admirable de la importancia tremenda del sueño —como asimismo del insomnio. Este representa una realidad tan colosal que me pregunto si el ser humano no sería un animal incapacitado para el sueño. (…) Por el contrario, no existe en toda la naturaleza otro animal que desee dormir sin lograrlo. El sueño hace olvidar el drama de la vida, sus complicaciones, sus obsesiones; cada despertar es un nuevo comienzo y una nueva esperanza. La vida conserva a discontinuidad, que da la impresión de una regeneración permanente. Los insomnios engendran, por el contrario, el sentimiento de la agonía, una tristeza incurable, la desesperación. Para el ser humano que goza de buena salud —es decir, el animal—, es inútil interrogarse sobre el insomnio: él ignora la existencia de individuos que lo darían todo por adormecerse, seres obsesos de la cama que sacrificarían un reino por volver a hallar la inconsciencia que la terrorífica lucidez de las vigilias les ha brutalmente arrebatado. (…) La única diferencia existente entre el paraíso y el infierno es que en el primero se puede dormir todo lo que se quiera, mientras que en el segundo no se duerme nunca. ¿Acaso Dios no castigó al hombre quitándole el sueño y dándole el conocimiento? ¿No es la privación del sueño el castigo mayor que existe? Resulta imposible amar la vida cuando no se puede dormir.

◘ Así son los seres humanos: para que crean en nosotros, debemos renunciar a todo lo que poseemos y luego a nosotros mismos. Exigen nuestra muerte como garantía de la autenticidad de nuestra fe. ¿Por qué admiran las obras escritas con sangre? Porque ello les evita el sufrimiento, o les permite creerlo. Desean encontrar sangre y lágrimas detrás de nuestras palabras. En la admiración de la muchedumbre hay una gran parte de sadismo.

◘ Si existen seres felices sobre esta Tierra, ¿por qué no gritan, por qué no salen a la calle a proclamar su alegría? ¿Por qué tanta discreción, tanta reserva? (…) ¿Por qué el dolor no tiene más que lágrimas y gritos, y el placer sólo escalofríos? (…) Si los dolores no se olvidan es porque invaden exageradamente la conciencia. Por eso quienes más han sufrido son quienes más cosas tienen que olvidar. Sólo la gente normal no tiene nada que olvidar.

◘ El exceso de subjetivismo no puede conducir a quienes carecen de fe más que a la megalomanía o a la auto-denigración. Cuando nos interesamos demasiado por nosotros mismos, acabamos forzosamente amándonos o detestándonos exageradamente. En ambos casos nos agotamos antes de tiempo. El subjetivismo nos convierte en Dios o en Satán.

◘ Considerando nuestra miseria subjetiva como un mal objetivo, creemos poder aliviar nuestra carga y eximirnos de los reproches que deberíamos hacernos. En realidad, esa objetivación acentúa nuestra desgracia y, presentándola como una fatalidad cósmica, nos impide disminuirla o hacerla más soportable.

◘ (…) La conciencia ha convertido al animal en hombre y al hombre en demonio, pero todavía no ha transformado a nadie en Dios, y ello a pesar de que nos vanagloriamos de haber enviado uno a la cruz.

◘ Huid de los individuos impermeables al vicio, pues su presencia insípida puede sólo aburrir. ¿De qué podrían hablarnos, sino de la moral? (…) La existencia verdadera comienza donde acaba la moral, pues únicamente a partir de ahí puede intentarlo todo, y arriesgarlo todo, incluso si hay obstáculos que se oponen a las realizaciones reales. (…)

◘ En realidad, nadie pierde sus ilusiones si no ha deseado con ardor la vida, aunque sólo haya sido inconscientemente. (…) Únicamente en los individuos llenos de ímpetus, aspiraciones y pasiones las depresiones alcanzan esa capacidad de erosión que desgasta a la vida como las olas el litoral.

◘ La fatiga conduce a un amor ilimitado al silencio, pues ella priva a las palabras de su significado para convertirlas en sonoridades vacías; los consejos se diluyen, la fuerza de las expresiones se atenúa, toda palabra dicha u oída se desintegra, estéril. Todo lo que va hacia el exterior, o procede de él, no es más que un murmullo monótono y lejano, incapaz de despertar el interés o la curiosidad. Nos parece entonces inútil opinar, adoptar una imposición o impersonar a alguien; el ruido al que hemos renunciado se suma al tormento del alma.

◘ El arte de la psicología no se aprende —se vive y se experimenta, puesto que es imposible encontrar una teoría que nos dé la clave de los misterios psíquicos. Nadie puede ser un buen psicólogo si no es él mismo un objeto de estudio, si su propia sustancia psíquica no resulta un constante espectáculo inédito y complejo capaz de suscitar la curiosidad. Imposible comprender el misterio de los demás si uno mismo carece de él. Para ser psicólogo hay que conocer suficientemente la desgracia a fin de poder comprender la felicidad, (…)

◘ El sentido psicológico es la expresión de una vida que se contempla a sí misma en cada instante y que ve las vidas ajenas como si fueran espejos; el psicólogo considera a los demás seres humanos como fragmentos de su propio ser. El desprecio que todo psicólogo siente por los demás implica una auto-ironía tan secreta como ilimitada. Nadie ejerce la psicología por amor, sino por una especie de deseo sádico de mostrar la nulidad del prójimo mediante el conocimiento de su fondo íntimo y la expoliación de su aureola de misterio. (…) Ningún psicólogo comienza siendo escéptico, pero todos acaban siéndolo. Ese final constituye el castigo que la naturaleza inflige al profanador de misterios, al supremo indiscreto que, habiendo apenas creído en el conocimiento, haya conocido la desilusión.
El conocimiento en pequeñas dosis cautiva, a fuertes dosis, decepciona. Cuanto más se sabe, menos se desea saber. Pues quien no ha sufrido a causa del conocimiento no habrá conocido nada.

★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★

Esta entrada fue originalmente publicada en el blog NSG el 19/12/15 a las 21:00 y alcanzó 124 visitas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s